おはよう!
Hoy vengo a plantearte un debate sobre cómo la inteligencia artificial está transformando la identidad de las personas. Seguramente, y más de una vez, te presentaste diciendo algo parecido a: "Hola, me llamo [NOMBRE] y soy [PROFESIÓN]".
En mi caso, la profesión fue cambiando a lo largo del tiempo. Empecé estudiando Diseño Gráfico en la UBA, por lo que por mucho tiempo mi profesión fue "diseñador". Pero a medida que avanzaba con la carrera, fui aprendiendo a programar, hasta que pude desempeñarme 100% como programador en Mercado Libre, la empresa tech más grande de Argentina.
Y a partir de ahí, me animé a empezar a presentarme como: "Hola, me llamo Juan y soy programador" – hoy, a veces, me sigo presentando de esa forma – pero después quise darle un enfoque más empresarial a mi formación y decidí hacer un MBA en el IAE.
De esta forma, volví a cambiar mi profesión con una descripción más empresarial. Hoy me animo a presentarme como: "Hola, me llamo Juan y soy CTO de Bilog" donde tengo un rol más general.
Esto mismo, seguramente, te pasa – o te pasó – a vos.
El esquema Be-Do-Get
Con Be-Do-Get me refiero al antiquísimo modelo con el cual la humanidad se manejó siempre, hasta la era de la IA; herramienta que viene a redefinir este modelo.

To Be
Como bien sabemos, el verbo "to be" en inglés significa "ser" o "estar". Por eso, cuando decimos "Hola, me llamo Juan y soy...", estamos definiendo nuestra identidad en base a un conjunto de habilidades que, por gusto, afinidad o interés, decidimos adquirir. En mi caso, programar, por ejemplo.
Entonces podemos decir que el conjunto de habilidades que hoy tengo son parte de mi identidad ya que por mi subjetividad – intereses, afinidad, gustos, etc... – en algún punto, definen quién soy.
To Do
Y, siguiendo esta línea de razonamiento, podemos decir que esas habilidades que adquirimos son las cosas que sabemos y podemos hacer; y lo que es más interesante, pueden ir cambiando a medida que pasa la vida – como te contaba antes más arriba – ya que el cambio es inherente al ser humano.
De esta forma, así como cambian nuestros gustos, costumbres e intereses, cambian nuestras habilidades, y con ellas, lo que hacemos.
"En la variedad está el gusto", decía mi abuela.
To Get
Ponemos a servicio y función de la sociedad nuestras habilidades, lo que me trae a este último punto: a lo que aspiramos. Y con esto me refiero a los objetivos particulares de cada persona, está vinculado al mundo aspiracional y a lo material.
Puede ser ese viaje que querés hacer, esa charla que soñás dar o esa presentación frente a esas personas que querés hacer. La lista es infinita y, al igual que nuestras habilidades e identidad, es evolutiva, cambiante.
La disrupción de la IA
Actualmente, la inteligencia artificial está planteando un gran interrogante en este modelo porque se introduce de lleno y de una forma bastante abrupta en el medio del proceso.

Ahora hay "algo" que puede hacer lo mismo que sabés hacer vos y mucho mejor. No solamente eso, la velocidad con la cual mejora es exponencial, un ritmo que el ser humano no puede manejar. Esto está haciendo que muchas personas estén preguntándose: "QUE *** HAGO AHORA?"
Este estudio del World Economic Forum muestra cómo habilidades – como los oficios, por ejemplo – vuelven a tener relevancia en un futuro impregnado de IA junto con un desplazamiento de habilidades que en el pasado tuvieron mucha relevancia – el escribir código, por ejemplo – algo que se espera que para fin de este año esté completamente automatizado.

Conclusión
Si durante décadas intentamos definir quiénes somos por lo que sabemos hacer, ¿qué pasa cuando una máquina puede hacer lo mismo — o más — que nosotros?
La respuesta corta: el "Be" no desaparece, se transforma. Ya no alcanza con decir "soy programador" o "soy diseñador" como si la habilidad técnica fuera el ancla de nuestra identidad. Lo que empieza a definir quiénes somos es algo más profundo: el criterio con el que tomamos decisiones, la capacidad de formular las preguntas correctas y, sobre todo, la intención detrás de lo que hacemos.
Pensalo así: si la IA se encarga del "Do" operativo — escribir código, generar diseños, analizar datos — entonces el "Be" migra del saber-hacer al saber-dirigir. Tu identidad profesional deja de ser el oficio en sí y pasa a ser la combinación única de contexto, experiencia y visión que le das a ese oficio. Eso, al menos por ahora, no se automatiza.
¿Y las nuevas habilidades? Sí, en parte es saber colaborar con la IA. Pero me parece que es algo más amplio que eso: es saber orquestar. Saber cuándo delegar en la máquina y cuándo intervenir. Saber distinguir un output correcto de uno que simplemente parece correcto. Saber qué preguntarle y, más importante, saber qué hacer con lo que te devuelve. No es muy diferente a lo que pasa cuando alguien pasa de ejecutor a líder: dejás de hacer para empezar a dirigir, pero para dirigir bien, primero tuviste que haber hecho.
Así que quizás la próxima vez que me presente, en lugar de decir "soy programador" o "soy CTO", lo más honesto sería decir: "soy alguien que sabe qué construir y por qué". El cómo, cada vez más, es una conversación entre humanos y máquinas.
Si querés que charlemos más sobre este hermoso mundo de la Matrix, ya sabés dónde encontrarme.
またね、👋